¿Por qué Macri no soporta Telesur? (Es que Telesur no es un canal, Telesur somos todos)

A nadie debiera sorprender los pasos que, en materia de comunicación e información, esté dando el nuevo gobierno argentino, atentando contra la democratización y contra la pluralidad de opiniones, favoreciendo groseramente a grandes grupos mediáticos . En esta Argentina donde se gobierna a través de decretos inconstitucionales, se intenta imponer la verdad única, la imagen única. Para ello es necesario acallar las voces e imágenes –los contenidos, las señales- que contradigan esos mensajes únicos, con relatos digitados y transmitidos casi al unísono desde las metrópolis del capital.

Golpe a golpe: Sacrificar a Dilma, en nombre de la “democracia”

Insistentes versiones de diplomáticos regionales señalan que en Brasilia se están tejiendo acuerdos entre la oposición socialdemócrata (Psdb) y el Pmdb –hasta ahora parte del gobierno- para un eventual gobierno que presidiría el actual vicepresidente, Michel Temer. Eso sería posible de lograrse la renuncia de la presidenta Dilma Rousseff o su destitución por juicio político.

Un proceso de “reorganización” ya no es tarea de militares (a 40 años del golpe en Argentina)

Hace 40 años para imponer un modelo político, económico y social, el poder fáctico apelaba a las Fuerza Armadas, para que con tanques, bayonetas, torturas y desapariciones, pusiera en marcha un “proceso de reorganización” neoliberal, cónsono con las demandas e intereses de los grandes grupos económicos nacionales y trasnacionales.

Otro intento de fusilamiento político de Lula

El viernes último vimos como Luiz Inácio “Lula” Da Silva –desde el 2003 al 2011 presidente brasileño- era detenido y conducido por la fuerza (por nada menos que 200 policías) a prestar declaración. Se trata del presidente brasileño más exitoso de toda la historia: según cifras de organismos internacionales logró sacar de la pobreza a 28 millones de personas.

Año tercero (después de Chávez), con una Patria Grande huérfana

Hace tres años ya, murió Hugo Chávez, el hombre que cambió el rumbo de Venezuela y América latina, a quien le bastó con pronunciar dos palabras en 1992 para entrar la historia de Venezuela y convertirse en un nuevo referente político. Las imágenes televisivas, de apenas un minuto y 15 segundos, transmitidas a las 10:30 del 4 de febrero de 1992 dejaron a la posteridad su reconocimiento del fracaso de la intentona revolucionaria: “por ahora”.