La comunicación en una Venezuela sin Chávez

Hoy, en medio de algunos cambios más de nombres que de formas o contenidos, se hace necesario repensar, desde el chavismo, la forma de información y de comunicación, los modos de construir un nuevo relato de país, la nueva narrativa de identificación y señas identificatorias propias. Y debe pensar en incorporar en la recepción de los mensajes a esa otredad que ha sido demasiadas veces obviada.

Ahora, ¿chavismo sin Chávez?

Desde hace más de una década, en América Latina transitamos un nuevo momento histórico, el de la búsqueda de los caminos para superar el neoliberalismo. Venezuela, de la mano de Hugo Chávez, fue vanguardia y creó condiciones y estimuló que otros se animaran. Este domingo, el pueblo venezolano, consciente de que su sui generis revolución pacífica y democrática es un proceso de largo aliento, le dio a Chávez, quizá, su triunfo más grande.

Sólo un triunfo de Maduro garantizará la continuidad del proceso integrador

Para los gobiernos y movimientos progresistas latinoamericanos y caribeños es crucial el triunfo de Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del 14 de abril próximo, que marcará el inicio de la transición al chavismo sin Chávez, para impedir el reposicionamiento de la derecha en la región. Por ello no extraña que organizaciones y personalidades se hayan manifestado en este sentido.

Un país huérfano

Dolor. Inmenso dolor de todo un pueblo desolado en las calles. ¿Quién, chavista o escuálido (antichavista) puede imaginarse a Venezuela sin Chávez, a Latinoamérica sin él? Pero, como decía Alí Primera, el cantautor revolucionario venezolano, los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos.
Hugo Chávez, la locomotora que impulsó la construcción diaria de la Patria Grande, la de los pueblos, deja una nación huérfana. Perdón, deja una patria huérfana. La era está pariendo un corazón, no puede más, se muere de dolor…”, diría Silvio Rodríguez.

Cúrate Chávez que los pobres sin ti no somos nada

Si bien el pueblo venezolano sigue esperanzado, confiando en el retorno del presidente Hugo Chávez, algo cambió el viernes 8, desde el anuncio de una nueva devaluación, no solamente porque nuevamente los perdedores serán los trabajadores, sino porque se percibe un deterioro en el nivel de confianza pueblo-gobierno.
Si bien se trató de justificar la medida –incluso con argumentos neoliberales-, sectores que apoyan al gobierno acusaron al vicepresidente Nicolás Maduro –quien se abstuvo de participar del anuncio-de haberse alejado de los postulados socialistas de Hugo Chávez y la oposición – en medio de su propia anemia tras ganar sólo 3 de las 23 gobernaciones en juego en diciembre- buscó endosarle el costo de la medida, para sabotear sus posibilidades ante una eventual elección anticipada.

La nueva Venezuela necesita de una nueva comunicación

Venezuela asiste a la consolidación de una nueva identidad política, el chavismo, que trata definir desde sus consensos internos hasta sus diferencias con los adversarios, y a construir un nuevo relato de país, la nueva narrativa de identificación popular –superando definitivamente el del puntofijismo- y señas identificatorias propias. Las nuevas realidades imponen nuevas estrategias y tácticas y también políticas que mantengan unido el cuerpo social, habida cuenta del fracaso sistemático de la (falta de) política comunicacional. Hay que repensar, desde el chavismo, la forma de información y de comunicación.

Venezuela: Una lección de lealtad y solidaridad

Era el día marcado para que Hugo Chávez asumiera un nuevo mandato. Pero en lugar de él, miles y miles de venezolanos y venezolanas, con bandas presidenciales cruzando su pecho, se juramentaban ante el soberano, porque “Chávez, chico, somos todos”. Junto al pueblo, estaban representantes de más de una veintena de países latinoamericanos, en un abrazo solidario.