Buitres y desestabilizadores mediáticos quieren apoderarse de nuestros recursos

Todas las luces de alarma permanecen encendidas en el norte y en el sur del sur. Se han intensificado campañas para desestabilizar nuevamente en este 2014 a los gobiernos de Venezuela y Argentina, en experiencias que bien pueden ser replicadas en cualquier otro país latinoamericano cuyos recursos naturales sean apetecidos por las potencias centrales. Hoy se ataca en dos flancos: Argentina en lo financiero y Venezuela en lo social, económico y militar

Venezuela: Durmiendo con el enemigo

Sin lugar a dudas, lo único que sostiene a la oposición, en sus diferentes matices, es su apuesta unívoca al caos. Debilitada la estrategia de calle y ante el repudio popular (de más del 80% de la población, según distintas encuestas) a hechos violentos, los medios de comunicación opositores centran hoy su estrategia en un agresivo ataque a la gestión económica, con la meta de demostrar el deterioro del apoyo al socialismo en el país y el exterior.

Venezuela: El diálogo y la violencia en sus respectivos laberintos

La continuidad del diálogo entre el gobierno y la oposición política no significó el cese automático de la violencia que, aunque reducida a pequeños ghettos en urbanizaciones de clase media y alta y a asesinatos selectivos de dirigentes chavistas, hechos magnificados por la cartelizada prensa comercial que sirven de excusa para una eventual intervención extranjera.

Venezuela: El diálogo en su laberinto

Los cancilleres de Unasur deben sentirse contentos: solo el lograr reunir a las partes fue un éxito. La campana de largada de un proceso de diálogo entre la parte mayoritaria de la oposición venezolana y el gobierno del presidente Nicolás Maduro, sectores fuertemente polarizados, ha despertado encontradas expectativas y generado un interesante debate -nacional e internacional- sobre su futuro, su viabilidad, su conveniencia y sus resultados.

Venezuela:Unasur, asesinatos selectivos y la inoculación continua del terror

Cuatro decenas de muertos, mil 956 detenidos por la violencia ya liberados, 168 aún detenidos, son apenas cifras que no explican en absoluto este proceso de inoculación continua del terror que amenaza perdurar, de no prosperar el diálogo acordado con la Unasur, y bombardeado por Estados Unidos y sus aliados de la ultraderecha regional y mundial.

Venezuela libra su batalla por América Latina

El fallido intento de derribar por la fuerza al gobierno del presidente venezolano Nicolás Maduro ha evidenciado su enorme aislamiento: Latinoamérica y el Caribe cerró filas en defensa del curso democrático de la Revolución Bolivariana, mientras crecían, hasta en la prensa local, las expresiones de repudio a las acciones violentas, que dejaron un saldo de 28 muertes, destrucción, incendios, miles de vecinos inmovilizados en sus residencias, humo y gases, pánico y terror…

Año Primero (después de Chávez)

Venezuela y quizá América Latina y el Caribe, la región más desigual del mundo, no son los mismos después de Hugo Chávez, que arrojó sobre el pensamiento latinoamericano la percepción de que las urgentes transformaciones estructurales, ya no solo eran necesarias sino también perfectamente posibles.

La violencia paraco-contrarrevolucionaria presiona el cambio de modelo en Venezuela

En las últimas semanas la violencia contrarrevolucionaria reflot ó en Venezuela, poniendo en evidencia el notorio accionar de paramilitares colombianos en los estados fronterizos (Táchira, Mérida, Zulia, Apure) y su sanguinaria aparición en las mismas calles de Caracas, sumándose a la violencia callejera avivada por los sectores de la burguesía, mientras el gobierno adelantaba la Conferencia por la Paz, donde emergió el empresario Lorenzo Mendoza como verdadero líder opositor.

CELAC en La Habana: el desafío de construir una agenda propia y un destino común

La próxima cumbre de presidentes plantea la interrogante de si la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), tendrá la capacidad de combinar todas las energías superpuestas en la región, dándoles un sentido homogéneo, considerando sus similitudes y diferencias, sus cambios y adaptaciones, en un escenario donde conviven procesos con medio siglo de vida como la CAN, y otros como la propia CELAC, con apenas dos años de vida.